martes, 5 de febrero de 2008

EL PARQUE JURÁSICO EN RETIRADA

A pocos días de cumplirse tres meses de la última elección presidencial, los distritos de la tercera sección electoral viven una realidad en la cual se combinan distintos grados de renovación y permanencia política. Este es un breve repaso de este nuevo panorama político que se inicia para el Movimiento Libres del Sur, distrito por distrito.

En Almirante Brown se dio un hecho que coincide en gran medida con lo ocurrido en Lanús, Esteban Echeverría, Quilmes y Presidente Perón: los caudillos locales fueron derrotados en las urnas. El ex duhaldista Jorge Villaverde, hombre fuerte del PJ bonaerense y ex acompañante de lista de Hilda “Chiche” Duhalde en las legislativas del 2005, llegó a pelear por la intendencia del partido luego de 20 años de mantener los resortes políticos del distrito.
Jefe político del ex intendente Manuel Rodríguez, Villaverde perdió las últimas elecciones por un gran margen, dato que evidencia el hartazgo de cierta parte de la población hacia aquellos sectores que representan lo más rancio del peronismo bonaerense. La victoria de Darío Giustozzi en octubre pasado abrió un escenario propicio para que buena parte de la renovación política iniciara su curso. La asunción como concejala de la compañera Ivanna Rezano da muestras claras del nuevo panorama que se inicia para las fuerzas políticas alejadas de las prácticas poco transparentes de los partidos tradicionales. En el mismo sentido se inscribe el nombramiento del compañero Roberto Cristofano en la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Municipalidad de Almirante Brown.
En Lanús el recambio político era anhelado desde hace demasiados años. La figura de Manuel Quindimil en la vida política y social de Lanús se había vuelto demasiado asfixiante. Por más de dos largas décadas el caudillo peronista manejó los asuntos públicos con el arte con que un patrón de estancia maneja su finca. Parte esencial de un peronismo anquilosado y paternal, Quindimil dejó tras su paso un distrito con escasos signos de modernidad. Según sus propios allegados: “Lanús parece un partido de los años ‘40 o ‘50”. La victoria de Darío Díaz Pérez en las elecciones de octubre significaron el pase a retiro de toda una camada de dirigentes políticos atados a ciertos funcionamientos enviciados.
La compañera Paola Rezano, electa concejala por el Partido para la Victoria, llevará un soplo de aire fresco a un Consejo Deliberante que actúo durante muchos años como apéndice del Ejecutivo comandado por el antiguo caudillo. La retirada de Quindimil, luego de haber permanecido desde 1983 en la administración local, significa una dura derrota para aquellos que sueñan con un PJ bonaerense gobernante a perpetuidad en el conurbano.
En Esteban Echeverría también se produjo un profundo cambio de escenario político. Luego de 13 años de poder absoluto, el ex comisionado civil de la última dictadura militar Alberto Groppi, debió dejar la intendencia que tantos buenos dividendos le otorgo. La victoria de Fernando Gray abrió un espacio para la participación popular, dejando de lado los años de elitismo y exclusión, características sobresalientes de la gestión Groppi. La compañera Grisel Tarsia, electa concejala, es un claro ejemplo del lugar que los referentes sociales habrán de tener en el flamante gobierno de Fernando Gray.
Coherente con su historia y su lucha el Movimiento Libres del Sur fue una de las pocas organizaciones sociales que denunció el pasado abyecto del contador Alberto Groppi. Participe de la maquinaria asesina de la ultima dictadura militar, Groppi debió dejar el municipio por la puerta de atrás, dejando un deuda cercana a los 25 millones de pesos.
Luego de las elecciones de octubre el Movimiento Libres del Sur logró que los compañeros citados anteriormente ocupen espacios desde los cuales se desarrollarán políticas participativas, de manera plural, democrática y colectiva. A la labor de estos compañeros habría que agregarle las que ya vienen desempeñado los compañeros Claudio Morell desde el Consejo Deliberante de Lomas de Zamora, y Pablo Arias desde el Consejo de Cañuelas.



La preservación de algunos dinosaurios


Si bien el año 2008 se abre a nuevas prácticas, es necesario remarcar la conservación de poder de algunos dirigentes pertenecientes al añejo PJ bonaerense. El ejemplo de conservación de poder de estos intendentes nos muestra la tradicional capacidad de adaptación de ciertos peronistas bonaerenses.
Uno de los casos más emblemáticos es la permanencia del ex ultra duhaldista Jorge Rossi, el actual intendente de Lomas de Zamora logró prevalecer en su puesto luego de una ajustada victoria frente a otro prohombre del peronismo bonaerense, Osvaldo Mércuri. El escaso margen por el cual se impuso Rossi, seguramente condicionará su legitimidad para encarar un nuevo periodo de cuatro años.
Otro gran ejemplo de adaptación podemos observar en la reelección de Baldomero Álvarez de Olivera. El reelecto intendente de Avellaneda, otrora duhaldista de paladar negro, logró retener, gracia s a su oportunismo político, los resortes de poder del populoso distrito de Avellaneda.
El simple inefable Alejandro Granados es otro caso de continuidad política, esta vez desde la Municipalidad de Ezeiza. El ex arquero del equipo de fútbol de Carlos Menem y hombre fuerte del club de fútbol Tristán Suárez es otro de los caudillos que siguen, por cuatro años más, cómodos en el manejo de su pago chico.